lunes, 29 de agosto de 2011

8° Encuentro

















Último sábado de agosto, el frío sigue siendo el tema principal en las conversaciones al llegar. Té con obleas para el desayuno que desde temprano María Esther tiene preparado.

El señor Benítez llega con sus 3 niños, nos cuenta que viajaron a Luján con el grupo de Scout y adquirió una virgen que hizo bendecir; dice que si no nos molesta quisiera dejarla hasta la tarde para bendecir la jornada. Hasta los ateos accedemos a tan bienintencionada propuesta.

Parece que los muchachos serán mayoría hoy; luego de desayunar los dividimos en 3 grupos, hay chicos nuevos que preguntan si "acá se puede jugar al fútbol". Les explicamos que hacemos las tareas de la escuela, talleres y prometemos que un partidito se va a armar.

Estamos ingresando en la recta final del ciclo lectivo y hay que realizar un trabajo arduo; algunos olvidan traer las tareas así que Adri y Vivi les dan actividades acordes.



















La caida de piedras de hace 2 semanas dejó la huerta en estado deplorable, "tendremos que comenzar de cero", reflexiona Aldo; no pierde las esperanzas.

Después de almorzar el guiso de fideos (difícil de superar) que preparó Adrián, nos da una grata noticia: vamos a comprar 3 guitarras para el sábado que viene!! Mientras tanto cantamos con nuestra incondicional guitarra y el charango que todos quieren tocar.



















Fidel y José, 2 jugadores de Tenis de Mesa de CEDIMA (Centro de Discapacitados de La Matanza) arman una mesa con placas de madera, cruzan otra como red y no solo los chicos se desesperan por jugar con las coloridas paletitas y esas pelotitas que tanto pican.




Viene una madre a buscar a su hijo, no quiere irse.

- Te preparé milanesas hoy- aduce la señora.

- Comimos guiso- contesta Bruno.

- Si a vos no te gusta el guiso- arremete la madre.

- Pero estaba buenísimo- finaliza el muchacho antes de despedirla con un "vení a buscarme a las cuatro".


Llega la merienda y nos esmeramos en dejar todo en orden para las clases del lunes; María Esther es quien más lo hace.

El mate cocido con turrones sorprende a los chicos nuevos, que preguntan si siempre es así; les contestamos que "esperemos que sea mejor".

Nos despedimos acompañados de un tibio sol que acaricia.

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