Patri invitó a un vecino y aceptó la invitación, se llama Ricardo Pedemonte, es poeta, recitador y fuente inagotable de anécdotas, historias y leyendas del Litoral. Estudió Política Social en Monseñor Angelelli y en la Universidad de La Plata, prometió volver otro día con más tiempo. Hay mucha gente valiosa en el barrio y la vamos conociendo.
Vinieron 2 madres a anotar a sus hijos al CAI, con 2 niños cada una; les comentamos acerca de las actividades y se entusiasman; completan las fichas de inscripción, quieren colaborar. A la media hora vuelven con otra madre que trae a su hijo "porque anda a los tumbos en la escuela y no repunta", dice preocupada.
Una hora después se acerca un señor "de acá a la vuelta, sobre Santa Cruz", explica. Trae a su niño de 6 años que anda muy bien en la escuela, pero se aburre los sábados, Marís Esther lo invitó y viene a ver que pasa hoy; deja a su hijo por dos horas, cuando vuelve a buscarlo no quiere irse. "Nos vamos pero el sábado venimos más temprano", acuerdan.
Adri y Vivi están asombradas de la cantidad de tarea que tienen sus alumnos, habrá que remontar alto lo que resta del ciclo; Matemática y Lengua van cabeza a cabeza entre las que hay que apuntalar.
Por suerte nunca faltan los mates de Fidel que van y vienen, para amenizar las tareas.
Patri, la Profe del Taller de Tango, comenzó con un taller de Fileteado Porteño. Primero las explicaciones de rigor, la historia, significado y luego manos a la obra. Entre los proyectos está pintar el cartel del "CAI-Remontando Mundos" fileteado.
Mientras inscribimos a los chicos nuevos, una madre reflexiona escuchando un Tango: "en las escuelas tendría que haber música mientras los chicos aprenden".
La Huerta crece, florece, brota. Aldo está preocupado porque las plantitas de tomate son una tentación para las hormigas, le colocamos cáscara de mandarinas alrededor para entretenerlas. "Esta parte está preciosa porque la que trabajamos los últimos días, ya está para plantar algo acá", dice rodeado de ayudantes.
Tenemos previsto proyectar una película la próxima semana, nos ofrecieron un cañón proyector y solo falta conseguir el maíz pizingallo para los pochoclos.
Adrián trajo algunos instrumentos nuevos y los presentó en sociedad. Claro, se utilizan para acompañar las canciones que hacen que la hora pase más rápido de lo habitual.
Antes de despedirnos quisimos sacarnos una foto grupal, con lo difícil que resulta a veces reunir a todos. Si falta alguien, en la próxima sale seguro.



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