Hoy llegamos un poquito tarde, María Esther nos calma diciendo que no nos preocupemos, que hablemos tranquilos que los chicos van a venir en horario. Cuando nos organizamos comienzan a llegar los adelantados. Mate cocido y obleas esperan a todos.
Patri y Adri comienzan a tomar ubicación, ordenan a los chicos que comienzan con las tareas, el resto va a Huerta o Tango.
Mientras Aldo acomoda las herramientas (no encontrábamos las llaves del cuartito donde las guardamos), viene una madre a visitar la huerta y le explicamos que especies cultivamos.
El Taller de Tango se divide entre los colores y dibujos y la música. Al entrar a ese salón todo es calma y laboriosidad.
El almuerzo, hamburguesas caseras con tomates y ensalada con verduras de nuestra huerta, nadie quiere perderse. "De verdad son nuestras plantitas" dice Facundo, algo incrédulo. Varios repiten y la mamá de Alan nos acercó temprano unos cuantos sobres de jugo que acompañan y refrescan.
"Bueno, hagamos la digestión con música", dice Adrián y comienza a tocar la guitarra.
La merienda la hacemos afuera, ya es tiempo de disfrutar de los días lindos, con sol. Un grupo de madres nos consulta acerca de cómo estuvieron sus hijos, les explicamos y les comentamos que es muy bueno que consulten y acompañen a los chicos. La despedida se alarga porque algunos prefieren quedarse jugando en el parque, que es otra de las cosas preciosas de nuestro CAI.











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