La Huerta está en su apogeo, haciendo un inventario de las especies notamos lo variado de la producción: tomate, lechuga, acelga, apio, perejil, albahaca, ciboullette, zapallitos verdes. Hoy para acompañar las hamburguesas caseras del almuerzo, vamos a hacer una ensalada. Las hierbas del CAI hacen todo más sabroso.
Durante la mañana en el Taller de Tango brilló el Fileteado, cada uno elige su color favorito, Patri les recomienda como combinarlos.
Al ingresar al salón de Apoyo Escolar se percibe un ambiente de trabajo y concentración. Libros, cuadernos, lápices de colores, revistas para recortar y Adri y Vivi que van y vienen. El esfuerzo por llegar de la mejor manera al fin del ciclo se hace notar.
Recibimos visitas, parece que se está volviendo una sana costumbre. Don Ricardo quiere tener la certeza del día y horario del festival y de paso nos cuenta algunas historias maravillosas, con la pasión de quien las siente propias. Entre otras cosas nos enseña que "los Guaraníes eran nómades, cambiaban de lugar periodicamente buscando La Tierra Sin Mal. Eran varias comunidades y cada una era conducida por un Cacique. Pero en un momento ante el acoso de los Mamelucos (traficaban esclavos y venían de las colonias portuguesas) se afincaron en una zona de límites imprecisos, para descubrir que todas las tierras que habían habitado eran La Tierra Sin Mal, que el mal era de otra parte, venía de lejos".
Luego del almuerzo vino el momento de armar la mesa de ping pong y hay que hacer turno para jugar, Fidel se encarga de la organización.
Aun queda tiempo para tocar y cantar con Adrián.
También para ensayar los pasos de Tango que estamos preparando para despedir el año.
"La merienda ya está, traigan a los chicos" dice María Esther, nadie se opone a esa dulce orden.
La despedida es lenta, como quien se va sin querer irse.










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