La mañana está magnífica, no hay nubes y se espera una tarde calurosa.
Durante el desayuno explicamos que por la mañana la actividad será normal, apoyo escolar y talleres, y por la tarde tendremos la visita de la gente de Boy Scout. Así que avanzamos con la jornada sin perder tiempo.
Hay que realizar algún esfuerzo para no tentarse y salir a la Huerta o pasar por el salón de Tango. Pero se logra concentración y eso es productivo.
La práctica de los pasos de baile se van haciendo cada vez intrincados, sobran ganas y hay que prepararse para el festival de cierre, donde uno de los números más esperados será la milonga.
En la Huerta hay que elegir que verduras están listas para cultivar. Algunas crecen rápido y no hay que desperdiciar nada. Aldo hace una elección meticulosa, los chicos escuchan los consejos.
Adrián trajo un bombo, claro, todos quieren tocar y hay discusiones sobre los turnos. Mucho ritmo e improvisación de canciones.
De almuerzo hoy hay Pizzas, lo más importante es que están condimentadas con las verduras que cultivamos de nuestra Huerta. Saboreamos orgullosos.
A la tarde llegan César y Miguel, representantes de los Boy Scout. Realizan explicaciones sobre comportamientos, campamentos y hacen juegos con los chicos. Nos enseñan el saludo de exploradores y todos escuchan y participan. Tienen mucho entusiasmo, prometen volver otro día y participar del cierre de la temporada.
El equipo aprende cosas nuevas y toma registro de la actividad.
Si usualmente las tardes pasan volando, hoy más aun. La merienda la servimos a las apuradas y nos despedimos con abrazos rápido, pero sentidos.














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